Simposio Internacional de Aerobiología, Contaminación y Cambio Climático

Conoce Murcia y Lugares de Interés


CONOCE MURCIA

Ubicación

Situada en el vértice suroriental de la Península Ibérica, entre la Comunidad Valenciana, Andalucía y Castilla-La Mancha, la Región de Murcia se extiende por un territorio de 11.317 km2 (el 2,2% de la superficie total de España), lindando al Norte con la provincia de Albacete; al Este con la provincia de Alicante; al Oeste con las provincias de Granada, Albacete y Almería y al Sur-Sureste con el Mar Mediterráneo.

Si tenemos en cuenta su superficie, la Región de Murcia ocupa el noveno lugar entre las Comunidades Autónomas del territorio español.

UN POCO DE HISTORIA

La presencia humana en el territorio hoy conocido como Región de Murcia data, al menos, de hace 1.500.000 años. La confluencia entre la tierra y el hombre en la Región de Murcia ha sido una constante desde la más remota prehistoria. Los primeros testimonios de la presencia humana corren parejos a las culturas del Neanderthal, Cromagnon y, sobre todo, al neolítico. Los vestigios encontrados de la edad del hierro nos empiezan a hablar de cierto grado de evolución que se convierte en desarrollo agrícola y pecuario durante el periodo ibérico y, más tarde, en intensa actividad comercial con la presencia de pobladores fenicios, griegos y cartagineses en pugna con los moradores autóctonos. La conquista por parte de Escipión, en el 209 a.C., de la ciudad de Carthago Nova, supuso la explotación definitiva de lo que ya era un importante centro económico y político del Mediterráneo. 

Con la conquista del territorio por Roma, se abrió una etapa de apogeo económico de la zona litoral que duraría más de 600 años.  En ese momento, se empezaron a potenciar las comunicaciones de la zona, la explotación de las minas y se sentaron las bases del aprovechamiento agrícola. Ya entonces eran muy apreciados los productos procedentes de la huerta regada por el río Táder (actual río Segura), así como la pesca del litoral. Después de una larga etapa de inestabilidad política, fruto de la desmembración del Imperio Romano, el dominio árabe comienza en el año 713 cuando Abdelaziz vence al ejército hispano-visigodo de Teodomiro en Cartagena. El año 825 supone otro momento histórico determinante, momento en el que es fundada la ciudad de Murcia por Abderramán II. El auge económico de la zona es patente a partir de esa fecha, ya que los árabes son los responsables del aprovechamiento del curso del río Segura, creando todo un complejo sistema de regadío, compuesto de acequias, azudes y norias, antecedentes del actual sistema de riego que sirvió para sacar un provechoso resultado a todo el fértil valle de huertas que circunda la ciudad de Murcia. La prosperidad económica de los árabes, sin embargo se vió alterada por las tensiones internas, por la presión fronteriza y por los desórdenes políticos internos. La creación de los reinos de Taifas es el último testimonio de un territorio que pronto caería -1243- bajo el vasallaje de Castilla y que terminaría integrándose definitivamente a la Corona con la firma de la Paz de Granada en 1492. A partir de este periodo, la paz llega a los territorios murcianos, experimentando un crecimiento sistemático en lo económico y en lo demográfico. 

Se proyectan grandes obras, nacen incipientes gremios y florecen las ciudades al amparo del siglo XVI. Tras un periodo de inestabilidad, con un siglo XVII donde se suceden las epidemiasplagas y grandes sequías, se percibe un lento proceso de recuperación gracias al aumento de la superficie de cultivo agrícola y al aperturismo comercial.

Con el siglo XVIII se inicia una nueva etapa de crecimiento donde el esplendor urbano -paralelo al desarrollo artístico del célebre Barroco murciano- se complementa con la terminación de las obras de la Catedral de Murcia y la construcción del Arsenal de Cartagena, signos evidentes del desarrollo civil y militar. Los caprichos cíclicos de la historia quieren que el siglo XIX depare a la región un nuevo periodo de crisis, motivado por la sucesión de sequías e inundaciones. Y no es hasta bien avanzado el siglo, cuando se produce un nuevo relanzamiento de la economía de la zona de la mano de los procesos de industrialización cuyo motor fundamental era la riqueza de los yacimientos mineros. Pero la esquilmación de los recursos y el poder de una economía basada en su mayor parte en industria de capital extranjero, unido a la inestabilidad propiciada por las revueltas revolucionarias y la inexistencia de un comercio que mirara al exterior, sirven para tejer un panorama precario con el que iniciar el siglo XX. 

Hemos de esperar hasta el final de la década de los años 20 para encontrar una región que toma definitivamente el carro del desarrollo -con el paréntesis inevitable de la Guerra Civil- alumbrando una industria de transformación agraria que potenció sectores como el de la conserva y que sirvió para modernizar todas sus estructuras agrícolas. Sobre esas bases, la región afrontó su expansión, asumiendo de lleno los cambios sociales y económicos necesarios con los que culminar un siglo XX lleno de firmes retos para afrontar el futuro.

 

CLIMA

La Región de Murcia presenta las características propias del clima mediterráneo subtropical semiárido. Estas condiciones climáticas se concretan en una temperatura media anual de 19ºC, con veranos calurosos e inviernos suaves (11ºC de temperatura media en los meses de enero y diciembre y 27ºC en los meses de julio y agosto). 

En la Región de Murcia las horas de sol al año suponen aproximadamente 3.000.

En general, las precipitaciones son escasas (aproximadamente 300-350 mm/año) en todo el territorio regional, si bien es un fenómeno frecuente la concentración de lluvias en periodos como la primavera (abril) o el otoño (octubre), siendo el verano una estación eminentemente seca.

La Región de Murcia se caracteriza por ciertas diferencias climáticas que pueden hacer oscilar los valores reseñados anteriormente. Como causas de esta disparidad podemos hablar de la orientación y exposición a los vientos dominantes, distancia con respecto al mar o la propia configuración del relieve. 

Ello hace que las diferencias térmicas entre el litoral y el interior sean mucho más acusadas en invierno. En el litoral no suelen descender de 10ºC, mientras que en las comarcas interiores de mayor altitud no se exceden los 6ºC. En estas comarcas se localiza la mayor densidad de lluvia, con 600 mm de promedio anual.

 

POBLACIÓN

Según los datos del último padrón, de fecha 1 de enero de 2011, la Región de Murcia cuenta con una población de derecho de 1.470.069 habitantes. Si analizamos el desarrollo demográfico del territorio, podemos comprobar cómo el incremento de población ha sido una constante en todas las décadas del siglo XX, si bien es a partir del año 1976 cuando la Región de Murcia empieza a registrar un aumento por encima de la media nacional, debido sobre todo a la inversión de las tendencias migratorias que hasta ese momento habían convertido a Murcia en lugar de salida de población que buscaba oportunidades en otras regiones e incluso en el extranjero.

Entre los años 1991 y 2001, la variación de la población se establece en un 13,8% frente a la media de crecimiento nacional que queda establecida en un 5,8%, según los datos del Ministerio de Administraciones Públicas.

En la actualidad, la densidad de población es de 129,9 habitantes por kilómetro cuadrado, situándose la media nacional en 93,3. La Región de Murcia se ha convertido en una zona receptora de población, el número de inmigrantes recibidos ha sido mayor que el número de emigrantes. El intercambio interprovincial se produce entre Murcia y Alicante, Madrid, Albacete, Barcelona, Valencia y Almería.

También es destacable reseñar el importante aumento de población extranjera de la tercera edad que han elegido la Región de Murcia como un lugar idóneo donde disfrutar de su retiro en un entorno privilegiado y de clima benigno.

 

 

LUGARES DE INTERES EN MURCIA:

 

Si hicierais el experimento de preguntar qué sugiere escuchar la palabra “Murcia”, muchos serían los que pensaran en ella como una zona llena naranjos y limoneros, para otros sería una tierra olvidada al sudeste de España entre la Comunidad Valenciana y Andalucía, o una ciudad que probablemente no entraría en sus vacaciones veraniegas e invernales, ya que además ¡no tiene playa!. Otros me dirían que la gente allí habla un castellano difícil de entender. La siguiente pregunta que formularía sería si alguna vez han visitado Murcia y estoy segura que todos ellos responderían con un rotundo “no”. Bien, este post va dedicado a todos aquellos que nunca han pensado en visitar Murcia, también a aquellos que sí lo han hecho pero que nunca han encontrado el momento y a los que realmente adoran esta tierra, porque como decía aquel programa de televisión “¡Murcia qué hermosa eres!”.

Soy originaria de Madrid pero tuve la grandísima suerte de vivir mi infancia en Murcia, once años maravillosos que siempre recordaré con añoranza y felicidad. Siempre fui identificada por no tener acento y se divertían al escucharme decir “parez” en lugar de “pared” o “Madriz” en vez de “Madrid”, y a su vez yo admiraba su forma graciosa al hablar; “acho o acha” o las palabras acabadas en “ico” e “ica” se fueron incorporando en mi vocabulario.

Lo que realmente me maravillaba de este lugar es que es una ciudad urbanita donde además tienes la huerta a unos pocos kilómetros de distancia, ya que como decía Unamuno “Murcia es la ciudad más huertana de España o quizá la huerta más urbana de Europa”. Además la playa está tan cerca que es casi como vivir directamente en la costa.

Estos son los 8 lugares imprescindibles que tienes que visitar en Murcia y los 2 festivales con más encanto de la ciudad que ver y visitar una vez en la vida:

1. La Catedral de Santa María y el Palacio Episcopal

 

Si preguntásemos a algún residente que es lo más bonito de la ciudad probablemente la gran mayoría estaría de acuerdo con que se trata de la Catedral de Santa María, de hecho es el monumento más importante. Este edificio comenzó su construcción en el siglo XIV y tiempo después la antigua torre medieval fue derribada para levantar la portada de la Cruz y la torre renacentista, una de las partes más bonitas de la fachada junto con las puertas laterales de los Apóstoles y las Cadenas. En el interior se puede admirar la belleza de las capillas Velé y Junterones. Además también se puede visitar el Museo del Arte Sacro donde destacan las esculturas del murciano Francisco Salzillo, considerado uno de los artistas barrocos más importantes de España.

Junto a esta obra de arte se encuentra el Palacio Episcopal del siglo XVIII de estilo rococó utilizado actualmente con funciones administrativas y eclesiásticas.

2. Las calles de la Trapería y Platería

 

A unos pocos minutos de la catedral se encuentran las dos calles más famosas e históricas de Murcia, me refiero a las conocidas bajo el nombre de Trapería y Platería. Una zona animada y llena de vida donde varias épocas coexistieron agregando valor cultural a la zona.


 

¿Qué comer y ver en la calle Trapería?

Tendríamos que remontarnos hasta el año 1266 con la reconquista de Jaime I de Aragón tras el levantamiento de los mudéjares para entender la función principal que desempeñó la calle de la Trapería. Se trataba de una avenida que llegaba hasta la mezquita, que es donde hoy en día se encuentra la catedral, y que servía para hacer la división entre donde debían permanecer los cristianos y musulmanes. Su nombre se debe a la profesión que allí se ejercía en la Edad Media, cuando los comerciantes trabajaban las pieles y las vendían al mejor postor. Además fue un lugar de reunión para músicos e intelectuales en distinguidos cafés que desgraciadamente no existen hoy en día. Mucho se vivió en esa calle  y prueba de ello son los resquicios que quedan en la arquitectura de los edificios que pueblan ambos lados como: el Palacio Almodóvar datado del siglo XVII, el Hotel Patrón que anteriormente se trataba del Palacio de los Marqueses de Beniel, el Edificio de la Sociedad de Cazadores y el Casino de Murcia, construido en 1905 por el famoso arquitecto Pedro Cerdán.

Antes de salir de esta calle recomiendo comer en el bar de tapas La Tienda de Susano y no sólo por su comida magnífica, como son sus deliciosas croquetas de cocido, sino también por ser una representación original de una tienda de ultramarinos de los años 50 que se encontraba en ese mismo lugar bajo el mismo nombre.

¿Qué comer y ver en la calle Platería?

Por otro lado la calle de la Platería que cruza con la de la Trapería, es otra de las joyas murcianas que recibe el nombre, como en el anterior caso, de la profesión que allí se ejercía. Actualmente siguen existiendo tiendas dedicadas a las joyas pero también encontramos otro tipo de comercios como pueden ser ropa, farmacias o de telefonía. Sin embargo, no todos los establecimientos son modernos sino que todavía se pueden encontrar locales antiguos como es el caso de la Farmacia Ruiz Seiquer, fundada en 1886, que aún conserva la esencia de esa época en el interior del establecimiento. Otro de los lugares más turísticos en esta calle es la placa del kilómetro 0 que se encuentra en las 3 esquinas de la calle Platería.

También me gustaría recomendar uno de los restaurantes más de moda de la ciudad: Vox Populi Gastromercado. No se encuentra exactamente en esta misma calle sino en la de San Cristóbal a dos minutos andando. Su oferta se adapta a todos los gustos: con tapas para vegetarianos, amantes de la carne e incluso opciones para celiacos. Lo mágico de este lugar es que además disponen de una sala privada donde se realizan exposiciones fotográficas, catas de vino, showrooms, charlas sobre cine o club de lectura. Un restaurante para los amantes del arte y el buen comer.

3. Plaza de Santo Domingo

 

Esta plaza fue de gran importancia en el pasado debido a que se trataba de un centro comercial abierto donde principalmente se vendían productos de la huerta. Además era un lugar de fiesta ya que allí se celebraban los festivales más típicos. Probablemente nada más llegar pueda sorprender un árbol enorme, un Ficus plantado en 1893 del que se dice que sus raíces llegan hasta la Plaza Circular, es decir, a más de medio kilómetro de distancia. Además está roeada de edificios con un gran valor arquitectónico como la iglesia de Santo Domingo, del siglo XVIII; la Casa Cerdá, con una preciosa cúpula en lo alto; la Casa Palacio de los Pagán, el Banco Central y el Colegio Cierva Peñafiel.

Para refrescarse en los días calurosos y soleados que caracterizan a esta tierra, la plaza cuenta con numerosas terrazas donde se puede tomar una cerveza acompañada de una tapa.

4. Teatro Romea y Real Casino de Murcia

 

Ambos edificios, junto con la Catedral, son los más emblemáticos de la ciudad. Datan del siglo XIX  y en el caso del Teatro Romea destaca su fachada de estilo ecléctico donde también se encuentran detalles modernistas. Con la finalidad de homenajear al arte y la cultura se agregaron tres bustos de los músicos Beethoven, Mozart y Liszt. Se trata del referente cultural con más renombre de la capital de la comunidad que puede presumir de una apretada agenda de actuaciones teatrales y musicales para todos los gustos y precios. La programación se puede consultar en su página web.

Por otro lado el Real Casino de Murcia es una mezcla de estilos artísticos característicos del siglo XIX y XX. Desde sus orígenes ha destacado por ser un lugar de encuentro para personas exclusivas y selectas que se reunían con la intención de compartir aficiones e intereses dentro de sus círculos de sociedad. Actualmente sigue siendo un club privado pero con la rehabilitación de los años 2006 y 2009 se abrieron espacios que pueden ser visitados por el público.

¿Qué comer cerca del Real Casino de Murcia?

A tan solo 5 minutos andando se puede disfrutar de los típicos platos murcianos en el Restaurante Salzillo  como es el pisto murciano o el delicioso postre conocido como Paparajotes , que se trata de una hoja de limonero rebozada con una masa dulce azucarada por encima, ¡se me hace la boca agua de recordarlo!

5. Paseo Alfonso X

 

Esta avenida es perfecta para descansar de un día intenso recorriendo cada una de las calles murcianas. Es una de las pocas que tiene sombra y además suele contar con festivales a menudo por lo que es una de las mejores formas de refrescarse en un día caluroso.

Esta zona es conocida por los locales bajo el nombre de “tontódromo” debido a que antiguamente los jóvenes de la época se dirigían a esa calle a pasear con sus citas mientras “tonteaban”.

6. La Plaza de las Flores

 

Otro lugar donde probar las delicatessen murcianas es en la Plaza de las flores, que además es un lugar concurrido por los locales donde suelen quedar con amigos y familia para disfrutar de una cerveza acompañada de una tapa bajo el sol brillante. Este lugar está situado en paralelo a la Gran Vía, es decir en el centro de la ciudad, donde desembocan varias calles del casco antiguo por lo que es posible apreciar fachadas de gran belleza de otras épocas.

Originalmente esta plaza era conocida como la Plaza de los Carniceros hasta que en 1894 se abrió la Floristería Fernando, llenándolo todo de flores, y brindando así aún más belleza al lugar.

¿Qué comer en la Plaza de las Flores?

En realidad los dos grandes reclamos de esta plaza son la Confitería Bonache, que empezó su andadura en el año 1828; y la Pasteleria Zaher. Ambos establecimientos son famosos por la gran dedicación y tradición con la que se elaboran los típicos pasteles de carne.

7. Museo de Salzillo

 

Este escultor barroco murciano del siglo XVIII es el más famoso de la región y uno de los más consagrados a nivel nacional e internacional, y de quien todo murciano se siente orgulloso. La colección de las obras más completas de Francisco Salzillo se encuentran en el Museo que lleva su nombre, donde se pueden disfrutar de la pasión que el escultor ponía creando figuras de Belén, artes santuarias y pasos de Semana Santa, de los cuales, estos últimos, los murcianos aún siguen exhibiendo en sus procesiones.

8. El Parque de Floridablanca y el Jardín el Malecón

 

Recuerdo que cuando me mudé con mi familia a Madrid lo que más eché de menos de Murcia eran las palmeras, pero lo cierto es que no es una región que se caracterice por ser verde. Por ello, a los murcianos les encanta pasar el tiempo bajo las sombras de los árboles de los dos jardines más importantes y bonitos de la ciudad. Por un lado está el parque de Floridablanca, el cual era mi preferido de niña con aquellos árboles centenarios donde era fácil jugar al escondite. Este jardín data de 1849 y se trata del primer espacio verde público de España. En sus alrededores se encuentra la Iglesia del Carmen, también muy interesante para visitar. Por otro lado se encuentra el Jardín el Malecón que se remonta al 1845. Fue creado por la cátedra de Agricultura del Instituto de Enseñanza para que sus alumnos lo usaran como zona de prácticas. Hoy en día se trata del Jardín Botánico más importante de Murcia.

¿Cuáles son las fiestas murcianas más populares?

Como ya habréis notado soy una enamorada de la tierra murciana, por lo que no podría dejar este artículo sin hablar un poco sobre dos de las fiestas más populares de la ciudad.

1. Semana Santa

 

Murcia es una ciudad con mucho arte y pasión que se intensifica con la llegada de la Semana Santa, denominada de interés turístico internacional. Son 16 las cofradías que marchan por las calles llenándolas de color, incienso y saetas. Algunas de estas tienen origen medieval, ya que cuando a comienzos del siglo XV la hambruna y la peste asoló al país, el pueblo se cobijó en la fé en busca de soluciones y remedios.

Cada día es único en la Semana Santa murciana pero especialmente destacan dos procesiones. Por un lado la alegre y generosa procesión de Los Coloraos de Miércoles Santo. Una multitud de nazarenos vestidos de rojo esconden en sus barrigas caramelos, monas y regalos que reparten entre los más pequeños del público. Este acto se celebra rememorando los tiempos en los que las cofradías repartían viandas a los más necesitados. Además otra de sus peculiaridades es la gran participación de niños liderando la procesión. Por otro lado una de las más populares es la de Los Salzillos de Viernes Santo, donde los penitentes sacan a las calles las obras del maestro Francisco Salzillo para el deleite de los espectadores acompañados de tambores y saetas.

2. Fiesta de la primavera

 

Otro momento perfecto para visitar Murcia es durante la Fiesta de la Primavera. Este festejo empieza el Domingo de Resurrección donde los murcianos llevan flores a la virgen de la Fuensanta vistiendo con orgullo y salero el traje regional típico huertano. Ese día empieza la fiesta con la apertura de las Barracas Huertanas, donde todos se reúnen para disfrutar de la comida y la bebida típica de la región: arroz con conejo, michirones y de postre paparajotes acompañado con buen vino de la región de Jumilla o café de puchero con anís. El martes es el día del Bando de la Huerta donde cabalgatas, barracas y carros tirados por bueyes reparten bocadillos de morcillas entre los espectadores. La semana transcurre entre fiestas: Desfile de las Flores, la Llegada de la Sardina, el Certamen de Tunas y Testamento Sardinero hasta terminar el sábado con El Entierro de La Sardina. Ese último día, las calles murcianas se llenan de colores, comparsas, música, alegría y fiesta. Lo más bonito de esta cabalgata es ver la ilusión de los niños intentando recoger los juguetes que se lanzan al público desde las carrozas.

La belleza de Murcia no sólo reside en sus calles, en los pueblos y ciudades de la región sino en la alegría y calor de su gente, en la bondad y generosidad de la cultura murciana y en su buen vivir con un sol siempre brillando a lo alto del cielo y un buen plato de comida huertana encima de la mesa.